Para mamás

Entre mi profesión y mis hijos, ¿por qué tengo que escoger?   

En nuestra vida cotidiana, las mamás profesionales tejemos historias de esfuerzo, dedicación y, sobre todo, de un incansable deseo de equilibrar nuestra vida familiar con nuestras carreras. 

El Día Internacional de la Mujer me ha invitado a reflexionar sobre este equilibrio, celebrando no solo los logros, que en los últimos años han sido significativos, sino también reconociendo los desafíos a los que todavía nos enfrentamos.  En esta era moderna, el desafío no es solo ser profesionales exitosas o madres ejemplares, sino lograr ser ambas sin perder nuestra esencia.

La carga invisible, ese fenómeno tan común y a la vez tan oculto, se manifiesta en las múltiples responsabilidades que, por costumbre social, recaen sobre las mujeres. Desde recordar las citas médicas de los hijos hasta asegurarse de que no falte comida en la casa,  pasando por estar al día con las tareas y las agendas sociales de nuestros hijos, estas tareas, aunque pequeñas, suman horas de trabajo no reconocido que impactan nuestra disponibilidad y energía para enfocarnos en nuestra vida profesional y personal.

Pero, ¿dónde está la solución? La respuesta se encuentra en la corresponsabilidad.  Este concepto va más allá de la mera distribución de tareas; es un cambio cultural profundo que implica reconocer que el cuidado de los hijos y el hogar es una responsabilidad compartida, no exclusiva de las madres. La corresponsabilidad invita a padres, parejas, e incluso a las empresas e instituciones, a participar activamente en la crianza y las labores domésticas, promoviendo un entorno de apoyo mutuo que beneficia a todos los miembros de la familia.

Este cambio no solo alivia la carga sobre las mamás profesionales, sino que también enriquece la relación entre padres e hijos, permitiendo un desarrollo más integral y equitativo dentro del núcleo familiar. La presencia activa de ambos padres en la vida cotidiana de los hijos fomenta modelos de roles más flexibles y equitativos, preparando el terreno para futuras generaciones menos encasilladas por los estereotipos de género, y donde la participación activa de ambos sea algo natural. 

Para enfrentar este reto, tenemos que ser valientes y honestas, porque esto implica romper con viejos patrones y atreverse a hablar sobre las necesidades y expectativas de cada uno en la familia.  Para nosotras, las mamás profesionales, implica también soltar el control sobre ciertas tareas en la gestión del hogar y confiar en la capacidad de nuestras parejas para compartir equitativamente las responsabilidades.  Tendremos que vivir con nuestra hija mal combinada en un cumpleaños o con una lonchera que “resuelve” y no necesariamente alimenta.  

Hoy, reconozcamos los avances hacia la corresponsabilidad en el hogar y en la crianza de los hijos. Visibilicemos el valor de las mamás profesionales que hacemos nuestro mejor esfuerzo por mantener un equilibrio entre sus ambiciones personales y ese amor incondicional por nuestras familias.  Es un camino que todavía estamos construyendo, lleno de aprendizajes y ajustes constantes, pero cada paso nos acerca más a una sociedad donde el balance entre la vida profesional y familiar no sea un acto de malabarismo.

Así, el legado que dejamos para las futuras generaciones no se medirá solo por nuestros logros profesionales o por la crianza de nuestros hijos, sino por haber sido pioneras en un mundo donde la corresponsabilidad y la igualdad sean la norma, no la excepción. Te aplaudo Super Mamá, porque con humor y determinación decidiste no escoger entre ser madre y profesional, fuiste valiente y hoy eres ejemplo de que esto es un arte que se perfecciona con la colaboración y el compromiso de todos.

#soymujer #soysupermama

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